LA VIOLENCIA HUMANA – LA VIOLENCIA MUNDIAL © (Perspectiva Distinta xq4tmu) - Observación y Reflexión personal.
¿De qué manera se podría encontrar una respuesta y solución al tema de la violencia?
Es difícil entender o comprender algo que siendo tan propagado a nivel mundial, al mismo tiempo es tan poco conocido o reconocido en profundidad. Casi todos hablan del presagio diagnóstico, pero poco se escucha hablar de gnosis o conocimiento cabal sobre el tema.
Es posible encontrar en la misma Internet, una diversidad de artículos sobre investigaciones de los graves efectos que está ocasionando la violencia a nivel mundial en crecimiento incontrolable; y todos ellos muy loables y reconocidos, en donde es posible ver con claridad una diversidad de ejemplos del diario vivir en la conducta humana, y principalmente, según dicen, sobre ejemplos protagonizados por hombres por la fuerza bruta del género masculino en la violencia intrafamiliar.
Otros estudios, relacionan la violencia humana con los alimentos que ingerimos, en cuanto al tipo de comida o nutrición; y que en este caso, tendría relación directa o indirecta sobre la conducta humana referida a los actos y comportamientos de violencia.
En fin, navegando con un buscador, se puede encontrar infinidad de análisis sobre la violencia e inclusive, también se hace relación en esas investigaciones, al comportamiento de los primates en los chimpancés, con respecto a la conducta de violencia del hombre, en cierto modo tratando de encontrar una causa externa que justificaría la violencia en el hombre y que de ellos hemos heredado tal proceder humano.
También es posible encontrar, investigaciones asociadas a la ciencia, a la medicina, a la biología, a la siquiatría, a la genética, al cerebro humano, a la mente y al aspecto psicológico y al entorno físico y sobre las costumbres sociales, de cuyos artículos, en su conjunto con los ejemplos anteriores, son una parte importante para tratar de palear o curar, al menos en parte, a una humanidad enfermiza y adolorida de tanta violencia y crueldad.
Sin embargo, a mi modo de ver las cosas de la vida, no puedo comprender del todo a este particular tema de la violencia humana, porque me parece algo desconocido en su profundidad, al mismo tiempo de parecerme muy extraño al creer que detrás de todo esto existe aquello oculto y escondido, y que por algunas razones o intereses específicos, es preferible obviar, desvirtuar o sencillamente culpar a los humildes chimpancés de tal situación actual en el hombre.
Al mismo tiempo, es muy contradictorio que hombres y mujeres de ciencia que se afanan en sus investigaciones para decir en dónde y en qué tipo de individuo se desató la violencia, mostrando las consecuencias que esta acarrea en daños físicos y psicológicos, tanto en las víctimas inocentes y en la represión a los victimarios, se puede observar claramente que este tema, vive la ceguera y obscuridad más terrible de la historia humana al ver su contrapartida, en que tal violencia, es aceptada en gran medida como natural y normal por los sistemas sociales y por quienes dominan al mundo.
Creo que ya no es necesario volver a relatar tantos ejemplos escritos con anterioridad sobre este tema para corroborar lo anterior, en donde muestran cómo se admite la violencia humana en la sociedad, y quizás, porque en la obscuridad en qué vivimos, tales artículos no han tenido el más mínimo eco social, ya sea porque nadie quiere entender nada, o porque verdaderamente sea algo incomprensible a la luz pública.
Prueba de ello, en cuanto al desconocimiento que existe sobre entender esta materia, es que al preguntar por la violencia a cualquier persona, todos dicen que la rechazan, pero al momento de reconocer una actitud personal, sólo se encuentran justificaciones sobre las reacciones de ira como algo natural y normal; caso igual es cuando constituye entretención con los hechos externos. Sin embargo, diríamos que el concepto sobre la violencia y la ira manifestada en nuestra mente, es la causa de la misma cosa. Es decir, todos nos quejamos de la violencia, pero no reconocemos la IRA que habita en nuestra mente y cuando esta reacciona, la justificamos y defendemos de cualquier manera.
De ningún modo es la intensión en esta observación, la de atacar a nadie y tampoco descalificar ninguna investigación, muy por el contrario cabe felicitar a aquellos profesionales que se esmeran tratando de alguna forma, descubrir su verdad para dar una respuesta y ayuda a la humanidad. Nada más, es la intensión destacar y afirmar esta observación sobre este tema y en un punto que creo fundamental.
El Diagnóstico de este especial tema de la violencia, debería ser comprendido en su esencia primordial; y al llegar a tal reconocimiento fundamental, es como llegar a conocer el mismo significado profundo de la misma conjugación de la palabra DIAGNÓSTICO. Tan antigua con Hipócrates y Pitágoras.
Al poner las cartas sobre la mesa y hablar cara a cara sobre la violencia, el reconocimiento humano es fundamental. Pero para que exista tal reconocimiento, debe existir humildad y sinceridad de quienes participen en esa rueda de conversaciones. Porque no es posible tratar un tema que nos involucra a todos (a todos los seres humanos) discriminando a otros o apuntando con el dedo a tal o cual individuo que cometió un acto de violencia.
Ejemplos, los tenemos de sobra cada día y cada protagonista de un acto de violencia, no es un caso aislado o que pertenezca a un tipo de individuo con cerebro o rasa distinta, aunque aquellos individuos tengan infinidad de calificaciones sociales de tipo mental; pero de todos modos, es muy bueno que muchas personas investiguen y denuncien los actos de violencia, porque ocultando la realidad, tampoco llegamos a ninguna parte. Y precisamente por los resultados de esas estadísticas, es que permiten evidenciar modestas observaciones como esta que les presento.
Pero el asunto en este caso, es tratar de ir mucho más al fondo y estudiar y analizar en profundidad el origen primordial de esta enfermedad llamada violencia. Y para ello, por favor, dejemos de una vez por todas a los chimpancés tranquilos y en paz y actuemos en conciencia entre nosotros mismos. Porque si se dice que poseemos un gran nivel de inteligencia y razonamiento, pues bien, ocupemos ese mismo potencial sin necesidad de justificarnos con algo externo y de algo que en definitiva nosotros mismo hemos construido.
Nosotros mismos (la humanidad) somos llamados a describir la verdad.
En aquella humildad y reconocimiento, debemos admitir las potencialidades mentales que poseemos; y tal reconocimiento, nadie escapa a algo tan generalizado que es la IRA como un defecto humano de tipo mental, psicológico e inclusive intelectual, biológico y genético. Aunque podríamos afirmar que el origen primordial de la ira, es de tipo mental. Los aspectos psicológico, biológico y genético, son adaptables, variables, solubles, etc., en evolución de acuerdo a un entorno dimensional, físico – espacial y social específicos de la civilización humana.
Entonces, si tratamos científicamente a la mente humana, por añadidura los otros aspectos comienzan a dar origen también de un cambio importante. Y si alguien dijo que en la violencia del hombre influía su alimentación, pues bien, la alimentación mental es la más importante de todos los alimentos. Lo que significa que si hemos alimentado a nuestra mente con violencia desde antes de nacer, es porque ahora tendremos un severo diagnóstico. Y ese alimento de impresiones e identificaciones mentales, no es tan sólo de acciones de brutalidad física en el hogar, sino de aquella, que lava el cerebro poco a poco y año tras año, con la morbosidad de la violencia de la televisión, el cine, las discriminación, las guerras, etc., etc., en donde el individuo desde la niñez, vive en una confusión mental al no poder distinguir y menos discernir por sí solo, sobre una violencia de un tipo que es entretención y morbosidad y la otra que en un momento dado la recibe en forma brutal y física, ocasionando traumas mentales muy difíciles de resolver.
En tal diagnostico mental, el trauma de la víctima y del victimario, adquieren potencialidades síquicas y confusiones mentales, en donde la desorientación puede llegar a ser muy severa.
Sin embargo, en tal potencialidad mental que poseemos, solemos jugar en la dualidad voluntaria, en donde es posible percibir aspectos aun más complejos de resolver por los especialistas. No obstante, esta potencialidad de dualidad mental, es vulnerable y multifacética en donde nuevamente nos encontramos con el factor IRA. Y es, precisamente la ira, la que en un trauma psicológico, emocional, mental o psíquico, puede a su vez ser vulnerable en cambios de estados anímicos. Es decir, al no existir IRA, o al manifestar una dualidad respecto de ella, el trauma terrible se desvanece, y sólo viene a quedar registrada en la memoria una experiencia vivida del individuo como cualquier otra, y que puede ser muy difícil, dura, arriesgada, pero no traumática. Y en esa dualidad mental, la sociedad juega un papel sumamente importante, en donde erróneamente todos contribuimos a ayudar a generar que sea más terrible el trauma adquirido por la victima o el victimario. En otras palabras, como dice el dicho, “le echamos carbón a la hoguera”. Y los carboneros (la burla, la morbosidad, el prejuzgar, la injuria, etc.) son todos iracundos.
La sociedad como se ve establecida en su comportamiento, en la práctica real y transparente, no contribuye a ayudar a mejorar a las personas en sus vidas por las causas adquiridas provenientes de la misma sociedad, todo lo contrario, contribuye a discriminar y hacer la vida de aquellas personas potencialidades mentales severas.
Aquí no se trata de justificar o defender a nadie sobre las circunstancias vividas de cada persona, solamente, el motivo es encontrar los orígenes fundamentales de la violencia y sobre en una sociedad muy confundida y desorientada en esta materia.
Pero volviendo al tema de la IRA, que calificada como una enfermedad mental, es a su vez multifacética por los ejemplos ya presentados anteriormente y en otros capítulos de PERSPECTIVA DISTINTA XQ4TMU. Esa dualidad de la IRA entonces, no en todos los casos va a ocasionar un trauma psicológico porque precisamente, el engaño de la misma mente sin disciplina, orden y reconocimiento, es que en un momento dado la IRA es un trauma brutal y en otro momento es morbosidad y entretención.
Tal IRA, la vamos a ver presente en todas las situaciones extremas que provocan malestar y daño psicológico y mental. Entonces en la medida de reconocerla y comprenderla, sus días están contados y comenzamos a descubrir la felicidad. Sí, porque es la misma ira la que principalmente impide la felicidad humana. Cuando se habla de paz interior para sentir o experimentar felicidad, es porque debe haber ausencia de ira o estar controlada mentalmente en un momento dado.
Asimismo, no son los celos los que pueden llegar a matar a una persona, sino que es la ira.
No es la envidia la terrible, sino que es la ira asociada a la envidia la que odia a la persona envidiada. Y el odio, la crueldad, el rencor, la fobia, la irritabilidad, el estrés, la depresión, la angustia, la amargura, el sufrimiento, la emoción, etc., están potencialmente asociados a la IRA. Y todos, de acuerdo a la magnitud iracunda de la persona, es el daño que le va a ocasionar en toda su vida.
En toda esta potencialidad mental, que va a originar los traumas psicológicos, como en cadena, son los orígenes de muchas enfermedades físicas que podrán emanar en el individuo durante su vida.
Si bien es cierto que el individuo de sexo masculino puede llegar a encabezar las potencialidades de la violencia física por su fuerza bruta para tratar de entenderse en un momento dado, también hay un factor que hay que destacar que va a determinar y abonar al daño causado al individuo de sexo femenino y que es su aspecto emocional asociado a la misma ira. Porque es la IRA, la que viene a desvirtuar el verdadero valor del aspecto emocional femenino. Por consiguiente, en esa confusión, la mente no distingue nada y enreda aun más las cosas, sucediendo la amargura y el sufrimiento en las personas por mucho tiempo. Sin embargo, si en tal circunstancia apartamos a la Ira, la reconocemos, la aquietamos, la controlamos, o cambiamos la perspectiva de observación con reflexión, el trauma y el daño psicológico desaparecen, quedando registrado en la memoria del individuo sólo una experiencia como cualquier otra.
En tal escenario, la mujer viene a sufrir mucho más que los hombres en promedio, y no tan sólo porque sea la fuerza bruta del hombre la causante de muchos de sus traumas psicológicos, sino que también por los efectos del desequilibrio emocional enfermado por la IRA.
Una mujer en un estado equilibrado y sano emocionalmente, puede destacar su inteligencia emocional superior y si agregamos su común Intuición, es preferible que nunca tratemos de engañarlas y menos aun porque son Madres por naturaleza.
El doctor Brian Weiss, experto en siquiatría de EEUU, decía en su libro que en su experiencia de las regresiones que efectuaba a sus pacientes mediante hipnosis, en muchos casos el trauma de aquellas personas era superado o reparado cuando recordaban el origen de los hechos de aquellos males o fobias.
Pues bien, es entonces la causa primordial la solución al tema de la violencia mundial. Y que no sería necesario ir tan lejos, porque no todos lograrán o aceptarán aquellas experiencias con el Dr Weiss u otros especialistas, pero, un paso muy importante es, reconocer a algo que poseemos y que es una enfermedad o defecto de tipo mental; y al existir verdadero reconocimiento sobre la IRA, se puede profundizar exhaustivamente sobre tal defecto en forma científica en ordenes de conociendo profundo o Gnosis.
Pero para sorpresa grande, en donde no todo es tan malo, no es la mente la enfermedad, sino que es el alimento que le hemos dado y si le damos podredumbre sin equilibrio, control ni enseñanza, ya sabremos el resultado de nuestro proceder y de nuestra salud física y mental.
La IRA asociada a la violencia, cabe señalar que no estamos hablando de esa ira únicamente del comportamiento humano sobre casos extremos de violencia brutal, no. La IRA, como bien dice el conocimiento Gnóstico, es una cabeza de legión y ésta, se ramifica y asocia a sus múltiples potencialidades, y que parten desde sus rasgos más finos en los pensamientos, desequilibrio intelectual y emocional, el estrés, intranquilidad, ansiedad mental, etc., etc., hasta llegar a todo momento de irritabilidad, malestar, enfado, mal humor, amargura, fobias, etc., incluyendo a las acciones extremas de violencia física en actos de diversa naturaleza, en donde en todo ello, podemos ver que mucha IRA que se gatilla mentalmente, está directamente relacionada con la entretención y esparcimiento aceptado y común de la sociedad, originando la morbosidad y el desequilibrio mental.
El ser humano por naturaleza es imitador y es por ello que en gran parte, los medios de comunicación y principalmente la televisión y el cine, son y han sido, alimento mental para la IRA – VIOLENCIA humana. Posteriormente, provienen producto de ello, las terribles represiones y discriminación por causas de este círculo vicioso de nunca acabar y porque pareciera que quienes dominan los designios sociales del mundo, no pudieran y no se atrevieran a reconocer a la peor enfermedad que no ha dejado vivir en paz al hombre moderno, y ese reconocimiento quizás muy difícil, por las causas de otra cabeza de legión que es la CODICIA, que asociada a la IRA, representan el dominio mundial. Conseguir poder por la fuerza y discriminación. Vender armas, guerras… y 1.200.000.000 millones se mueren de hambre… CODICIA + IRA.
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