lunes, 14 de diciembre de 2009

LA VIOLENCIA MAS VIOLENTA


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PORTADA DE MIS LIBROS
Capítulo, La Violencia Humana.
Perspectiva Distinta XQ4TMU. Autor Jorge Julio Otterstein


LA VIOLENCIA HUMANA – LA VIOLENCIA MUNDIAL, Origen de la Violencia, Causas de la Violencia, Investigación y solución para descubrir y remediar la violencia humana.

Jorge Julio Otterstein

¿De qué manera se podría encontrar una respuesta y solución al tema de la violencia?


¿Por qué la violencia humana es ahora mucho más violenta?

¿Por qué la violencia es traumática y asimismo la misma violencia es voluntaria y entretenida? 

¿Por qué perduran las amarguras y los traumas psicológicos?

¿Por qué la mujer sufre más que los hombres?


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Es difícil entender o comprender esta materia de la Violencia humana, que siendo tan propagada y de la que se habla a cada momento a todo nivel y en todas partes del mundo, al mismo tiempo es tan poco conocida o reconocida en profundidad. Casi todos hablamos del presagio diagnóstico pero poco se escucha hablar de gnosis o conocimiento cabal sobre el tema.

Es posible encontrar en la misma Internet una diversidad de artículos e investigaciones sobre los graves efectos que está ocasionando la violencia humana en todo el mundo y en crecimiento incontrolable; y todos esos artículos y publicaciones son muy loables y reconocidos, en donde es posible ver con claridad una diversidad de ejemplos del diario vivir de las costumbres y hábitos humanos; y principalmente según dicen, sobre ejemplos protagonizados por los hombres, por la fuerza bruta de género masculino en la violencia intrafamiliar, y otros tantos artículos sobre actos de violencia humana de todo tipo, incluida la violencia de las guerras y conflictos eternos entre los países.

Otros estudios, relacionan la violencia humana con la variedad de alimentos y nutrición humana; y que en este caso tendría relación directa o indirecta sobre la conducta humana referida a los actos y comportamiento de violencia del individuo.

En fin, navegando con un buscador se puede encontrar infinidad de análisis sobre la violencia e inclusive, también se hace relación en aquellas investigaciones científicas, en el comportamiento de los primates en los chimpancés con respecto a la conducta de violencia del hombre, en cierto modo tratando de encontrar una causa externa al mismo individuo humano,  que justificaría dicha ira o violencia y que sería heredada genéticamente del chimpancés.

También es posible encontrar investigaciones asociadas a la ciencia, a la medicina, a la biología, a la psiquiatría, a la genética, al cerebro humano, a la mente, al aspecto psicológico y al entorno físico, y sobre las costumbres sociales, de cuyos artículos en su conjunto con los ejemplos anteriores, son una parte importante para tratar de aminorar o curar al menos en parte, a una humanidad enfermiza y adolorida de tanta violencia y crueldad.

Sin embargo, a mi modo de ver las cosas de la vida es difícil comprender del todo a este particular tema de la violencia humana, porque a nivel de las directrices sociales me parece algo desconocido en su profundidad, porque es muy extraño, al creer que detrás de todo esto existe aquello oculto y escondido que por algunas razones o intereses específicos, es preferible obviar, desvirtuar o sencillamente culpar a los humildes chimpancés de esta situación actual de la humanidad y quedarnos de brazos cruzados sin hacer nada.

Al mismo tiempo, es muy contradictorio que hombres y mujeres de ciencia que se afanan en sus investigaciones para decir en qué parte del cerebro humano y en qué tipo de individuo se desató la violencia, mostrando las consecuencias que ésta acarrea en daños físicos y psicológicos, tanto en las víctimas inocentes y en la represión a los victimarios, se puede observar claramente que este tema de la violencia vive la ceguera y oscuridad más terrible de la historia humana al ver su contrapartida o contradicción, en que tal violencia, es aceptada en gran medida como natural y normal por los sistemas sociales y profesionales, y principalmente por quienes guían y dominan al mundo.

Creo que ya no es necesario volver a relatar tantos ejemplos que he escrito con anterioridad sobre este mismo tema como para corroborar lo anterior en donde muestran cómo se admite la violencia humana en la sociedad, y quizás, porque en el desconcierto en que vivimos, cierto tipo de artículos ya no tengan mucho eco social, ya sea porque nadie quiere entenderlos en sus profundidades, o porque verdaderamente sean incomprensibles a la luz pública.


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Prueba de lo anterior, en cuanto al desconocimiento o poco reconocimiento que existe sobre entender a este inhumano ingrediente inserto en nuestra sociedad, es que al preguntar por la violencia a cualquier persona, todas dicen que la rechazan rotundamente, pero al momento de reconocer una mala actitud personal, sólo se encuentran justificaciones sobre las reacciones de ira o cólera como algo natural y normal; caso igual es cuando la violencia constituye entretener al individuo con los hechos externos de morbosidad y violencia de las relaciones humanas, de los medios comunicación y de las redes sociales. Sin embargo, diríamos que el concepto sobre la violencia y la ira manifestada en nuestra mente o en nuestro proceder, es la causa de la misma cosa. Es decir, todos nos quejamos de la violencia pero no reconocemos el más mínimo indicio de IRA - Violencia que habita en nuestra mente, y cuando reaccionamos o nos identificamos en hechos de amargura o de cólera, es ira que justificamos y defendemos de cualquier manera.

De ningún modo es la intensión en esta observación, la de atacar a alguien en particular y tampoco descalificar ninguna investigación, muy por el contrario cabe felicitar a aquellos profesionales que se esmeran tratando de alguna forma descubrir su verdad para dar una respuesta y ayudar a sus pacientes y a la humanidad. Nada más, en esta oportunidad tengo la intensión de destacar y afirmar esta observación sobre el tema de la violencia y en un punto creo que es fundamental.

En tal consideración, el Diagnóstico de este especial tema de la violencia, debería ser comprendido en su esencia primordial; y al llegar a su reconocimiento fundamental, es como llegar a conocer el mismo significado profundo de la misma conjugación de la palabra DIAGNÓSTICO (Día-Gnóstico) tan antigua como Hipócrates (Padre de la Medicina) y tan utilizada a diario en todos los tiempos en el mundo por los Médicos, como diagnosis de reconocer y discernir.

Al poner las cartas sobre la mesa y hablar cara a cara sobre la violencia, el reconocimiento humano es fundamental. Pero para que exista un verdadero reconocimiento, debe existir humildad y sinceridad de quienes participen en esa rueda de conversaciones. Porque no es posible tratar un tema que nos involucra a todos (a todos los seres humanos) discriminando a otros o apuntando con el dedo a tal o cual individuo que cometió un acto de violencia.

Ejemplos, los tenemos de sobra cada día y cada protagonista de un acto de violencia no es un caso aislado o que pertenezca a un tipo de individuo de cerebro diferente o de raza distinta, aunque aquellos individuos tengan infinidad de calificaciones y prejuicios sociales y diagnósticos profesionales y científicos de tipo mental. Pero de todos modos es muy bueno que muchas personas investiguen y denuncien los actos de violencia, porque ocultando la realidad tampoco llegamos a ninguna parte. Y precisamente por los resultados de los acontecimientos diarios y aquella estadísticas profesionales es que permiten motivar la reflexión personal evidenciando modestas observaciones como la ofrecida en esta ocasión.


Pero el asunto en este caso es tratar de ir mucho más al fondo y analizar exhaustivamente el origen primordial de esta enfermedad llamada violencia. Y para ello, por favor, dejemos de una vez por todas a los chimpancés tranquilos y en paz y actuemos en conciencia entre nosotros mismos. Porque si se dice que poseemos un gran nivel de inteligencia y razonamiento como HUMANOS, pues bien, ocupemos ese mismo potencial sin necesidad de justificarnos de nuestra mala actitud con algo externo y sobre algo que en definitiva nosotros mismo hemos construido y cultivado.

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NO VIOLENCE - NO A LA VIOLENCIA

Nosotros mismos (la humanidad) somos llamados a describir la verdad.

En aquella humildad y reconocimiento, debemos admitir las potencialidades mentales que poseemos; y en tal reconocimiento nadie escapa a algo tan generalizado que es la IRA (cólera, rabia, irritación, etc.) como un defecto humano de tipo mental, psicológico, emocional e inclusive intelectual, biológico y genético. Aunque podríamos afirmar que el origen primordial de la ira, es de tipo mental. Los aspectos psicológico, emocional, biológico y genético, son adaptables, variables, solubles, etc., y en evolución o cambiantes de acuerdo a un entorno dimensional, físico – espacial y social específicos de la civilización humana.

ESTIMULO MENTAL - ORGÁNICO.

Aunque se haya descubierto científicamente aquellos puntos o lugares del cerebro humano en donde se activan las sensaciones emocionales y efectos de la ira, de la codicia, de la envidia, de la drogadicción, del alcoholismo, etc., primordialmente es el ESTIMULO de hábitos humanos y sociales el que provoca dicha ADICCIÓN, precisamente a aquellos defectos o adicciones psicológicas y mentales como lo es el caso de la IRA y su VIOLENCIA. Al no existir estímulos o costumbres habituales en el tiempo, la energía física, psíquica, eléctrica, electromagnética, mental, etc., en ese  punto específico del cerebro, no procede y se atrofia como cualquier órgano sin utilidad, disminuyendo y desapareciendo su potencial. En este caso, socialmente los estímulos de hábitos de la violencia son constantes y permanentes por las causas de una subyugada forma sistemática de vivir de hoy en día, y que es la causa de esta Adicción o Enfermedad. Paradójicamente hoy, siglo XXI, la ira y otras adicciones descritas, no son consideradas oficialmente una enfermedad o anomalía humana. Sin embargo es un flagelo que deteriora la calidad de vida humana. 

Entonces, si tratamos científicamente a la mente humana, por añadidura los otros aspectos comienzan a dar origen también de un cambio importante. Y si alguien dijo que en la violencia del hombre influía su alimentación, cosa que es muy cierta, pues bien, el alimento mental son los más importantes de todos los alimentos. Lo que significa, que si hemos alimentado a nuestras mentes con violencia en el hogar desde antes de nacer un nuevo hijo, es porque más temprano que tarde tendremos un severo diagnóstico en nuestra familia. Y ese alimento de impresiones e identificaciones mentales no es tan sólo de acciones de brutalidad física de género en el hogar, sino de aquella violencia que literalmente lava el cerebro poco a poco y año tras año con la morbosidad de la violencia de la televisión, el cine, la discriminación, las guerras, etc., etc., en donde el individuo desde la infancia vive en una confusión mental al no poder distinguir y menos discernir por sí solo, sobre una violencia de un tipo que es de entretención y la otra que en un momento dado recibe directamente en forma bestial y física, ocasionando traumas y vicios mentales muy difíciles de resolver.

En tal diagnóstico mental, los traumas de la víctima y del victimario adquieren potencialidades psíquicas y confusiones mentales, en donde la desorientación puede llegar a ser muy severa.

Sin embargo, en tal potencialidad mental que poseemos, solemos jugar psicológicamente en la dualidad voluntaria, en donde es posible percibir aspectos aún más complejos de resolver por los especialistas. No obstante, esta potencialidad de dualidad mental es vulnerable y de múltiples facetas en donde nuevamente nos encontramos con el factor IRA y su variabilidad de preferencias adictivas. Y es precisamente la ira, la que en un trauma psicológico, emocional, mental o psíquico, puede a su vez ser vulnerable o variable en cambios de estados anímicos de la persona. Es decir, al no existir IRA declarada, o al manifestar un aspecto de dualidad en donde la información de ira o acto de violencia lo interpretamos en forma voluntaria, por  conveniencia o agradable, el trauma terrible se desvanece o no procede, y sólo viene a quedar registrada en la memoria del individuo una experiencia vivida como cualquier otra, y ésta experiencia, puede llegar a ser muy difícil, dura, arriesgada e impresionante, pero no traumática. Y en esa dualidad mental, la sociedad juega un papel sumamente importante en donde erróneamente todos contribuimos a ayudar a generar que sea más terrible el trauma adquirido por la víctima o del victimario. En otras palabras, como dice el dicho, “le echamos carbón a la hoguera”. Y los carboneros (la burla, la morbosidad, el prejuzgar, la injuria, etc.) somos todos iracundos. Lo mismo hacemos con abonar y permitir la violencia para entretener en el esparcimiento recreativo.

La sociedad como se ve establecida en su comportamiento en la práctica real y transparente, no contribuye a ayudar a mejorar a las personas en su calidad de vida, por las causas adquiridas provenientes de la misma sociedad, todo lo contrario, contribuye a discriminar y hacer la vida de aquellas personas con potencialidades mentales severas.

Aquí no se trata de justificar o defender a nadie sobre las circunstancias vividas de cada persona, solamente, el motivo es reconocer y encontrar los orígenes fundamentales de la violencia y sobre en una sociedad muy confundida y desorientada en esta materia.

Específicamente la IRA, calificada como una enfermedad de tipo mental, es a su vez de una multiplicidad de sub-aspectos sobre ejemplos que ya he relatado anteriormente en capítulos y artículos de “Perspectiva Distinta xq4tmu” calificados socialmente entre positivos y negativos. Esa dualidad de la IRA entonces, no en todos los casos va a ocasionar un trauma psicológico porque precisamente el engaño de la misma mente sin disciplina, orden y reconocimiento, es que en un momento dado la IRA es un trauma brutal y en otro momento exactamente el mismo caso, es morbosidad y/o  entretención.

La IRA, la vamos a ver presente en todas las situaciones extremas que provocan malestar y daño psicológico - mental - físico, pero asimismo la ira se puede ver en múltiples estímulos de agrado, satisfacción psicológica y adicción de la violencia. Entonces, en la medida de reconocerla y comprenderla sus días están contados y comenzamos a descubrir la felicidad. Sí, porque es la misma ira la que principalmente impide la felicidad humana. Cuando se habla de paz interior para sentir o experimentar felicidad, es porque debe haber ausencia de ira o estar controlada mentalmente en un momento dado.

Asimismo, no son los celos los que pueden llegar a matar a una persona, sino que es la ira; y así, lo mismo sucede con casi todos los defectos psicológicos que asociados a la ira, descubrimos tal enfermedad de origen mental.

No es la envidia la terrible, sino que es la ira asociada a la envidia la que odia a la persona envidiada. Y el odio, la crueldad, el rencor, la fobia, la irritabilidad, el estrés, la depresión, la angustia, la amargura, la ansiedad, el sufrimiento, la emoción, etc., etc., están potencialmente asociados a la IRA. Y todos, de acuerdo a la magnitud iracunda de la persona es el daño que le va a ocasionar en toda su vida.

En toda esta potencialidad mental que va a originar los traumas psicológicos, como en cadena dan origen a muchas enfermedades físicas que podrán emanar en el individuo durante su vida.

Si bien es cierto que el individuo de sexo masculino puede llegar a encabezar las potencialidades de la violencia física por su fuerza bruta para tratar de hacerse entender frente a los demás en un momento dado, también hay un factor que hay que destacar que va a determinar y abonar al daño causado al individuo de sexo femenino y que es su aspecto emocional asociado a la misma ira. Porque es la IRA la que viene a desvirtuar el verdadero valor del aspecto emocional femenino. Por consiguiente en esa confusión la mente no distingue nada y enreda aún más las cosas, sucediendo la amargura y el sufrimiento en las personas por mucho tiempo.

Sin embargo, si en tal circunstancia apartamos a la Ira, admitimos que existe la ira, la reconocemos, la aquietamos, la controlamos, o cambiamos la perspectiva de observación con reflexión sobre los hechos, el trauma y el daño psicológico desaparecen quedando registrada en la memoria del individuo sólo una experiencia de la vida como cualquier otra.


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En tal escenario, la mujer viene a sufrir mucho más que los hombres en promedio, y no tan sólo porque sea la fuerza bruta del hombre la causante de muchos de sus traumas psicológicos, sino que también por los efectos del desequilibrio emocional enfermado por la IRA en la mujer.

Una mujer en un estado equilibrado y sano emocionalmente puede destacar su Inteligencia Emocional Superior y si le agregamos su común Intuición, es preferible que nunca tratemos de engañarlas y menos aún porque son Madres por Naturaleza.

El doctor Brian Weiss, experto en psiquiatría de EEUU, decía en su libro que en su experiencia de las regresiones que efectuaba a sus pacientes mediante hipnosis, en muchos casos el trauma de aquellas personas era superado o reparado cuando reflexionaban al descubrir el origen de los hechos de aquellos males o fobias.

Pues bien, la causa primordial es la solución al tema de la violencia mundial. Y que no sería necesario ir tan lejos, porque no todos lograrán o no aceptarán aquellas experiencias con el Dr. Weiss y otros especialistas, pero, un paso muy importante es reconocer y tomar conciencia sobre algo que poseemos todos y que es una enfermedad o defecto de tipo mental; y al existir verdadero reconocimiento sobre la IRA, se puede profundizar exhaustivamente en forma científica, como los es en órdenes de conociendo científico o gnosis.

Pero para sorpresa grande, en donde no todo es tan malo, no es la mente humana la enfermedad, sino que es el alimento que le hemos dado y si le damos podredumbre sin equilibrio, control ni enseñanza, ya sabemos el resultado de nuestro proceder y de nuestra salud física y mental.

La IRA asociada a la violencia, cabe señalar que no estamos hablando de esa ira únicamente del comportamiento humano sobre casos extremos de violencia bestial, no. La IRA, como bien dice el conocimiento Gnóstico, es una cabeza de legión y ésta se ramifica y asocia a sus múltiples potencialidades, y que parten desde sus rasgos más finos en los pensamientos, desequilibrio intelectual y emocional, el estrés, intranquilidad, ansiedad mental, etc., etc., hasta llegar a todo momento de irritabilidad, malestar, enfado, mal humor, amargura, fobias, etc., incluidas las acciones más extremas de violencia física en actos de diversa naturaleza, en donde en todo ello podemos ver que mucha IRA que se genera mentalmente, está directamente relacionada con la entretención y esparcimiento aceptado y común de la sociedad, originando la morbosidad y el desequilibrio mental.

Sólo cabe preguntase ¿Por qué la violencia es ahora mucho más y más violenta? Y eso es porque es de origen mental y psicológico, y que pasando por todas las etapas ya mencionadas, como forma de vida aceptada en la sociedad, es adquirida y propagada hasta en la herencia genética. Por tal razón es un error que algunos profesionales de la salud digan que la ira es una reacción emocional normal. Solamente se puede decir que es normal por lo común, pero no como una forma para vivir sin enfermedades mentales y físicas que permitan la armonía y felicidad humana. Entonces, de la misma forma como es aprender a caminar, a leer o a escribir, como un derecho legítimo heredado, los humanos queremos aprender y heredar el vivir en paz y en armonía. Es ahí donde los especialistas e influyentes de la sociedad debieran tomar en consideración para encontrar una solución al tema de la Violencia.


El ser humano por naturaleza es imitador y es por ello que en gran parte los medios de comunicación y principalmente la televisión y el cine, son y han sido alimento mental para la IRA – VIOLENCIA humana. Posteriormente, provienen producto de ello las terribles represiones y discriminación por causas de este círculo vicioso de nunca acabar y porque pareciera que quienes dominan los designios sociales del mundo no pudieran y no se atrevieran a reconocer a la peor enfermedad que no ha dejado vivir en paz al hombre moderno, y ese reconocimiento quizás muy difícil por las causas de otra cabeza de legión que es la CODICIA, que asociada a la IRA, representan el dominio mundial. Conseguir poder por la fuerza y discriminación. Vender armas, guerras… y 1.200.000.000 millones se mueren de hambre… CODICIA + IRA.


Continúa más abajo…

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 Jorge Julio Otterstein. http://ira-violencia.blogspot.com



Seguir investigando sobre la violencia de la TV y las Redes sociales:
http://analisisdelaviolencia.blogspot.com/



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NO a la violencia
origen de la violencia

martes, 1 de septiembre de 2009

LA ENVIDIA, ENFERMEDAD TERRIBLE ASOCIADA A LA IRA Y LA VIOLENCIA

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PORTADA LIBROS
Perspectiva Distinta Xq4tmu
Jorge Julio Otterstein. 
LA ENVIDIA HUMANA Y LA ENVIDIA SOCIAL.

Cuando la envidia es también patológica, psicopática y sistemática – como la ira - constituye otra enfermedad mental y psicológica severa.

Gran parte de la ira humana es acción voluntaria sistemática, ya sea por el desequilibrio emocional que afecta al individuo directamente o, en la acción y adicción que constituye agrado o satisfacción mental y psicológica.

¿Cuándo la envidia es algo grave?

La envidia, también derivada y asociada a la legión de la ira, es un cuadro gravísimo o potencialmente de alto peligro para la integridad social, como cualquier acto delictivo por lo que puede llegar a constituir en hechos de violencia humana.

Generalmente, cuando la persona es envidiosa enfermiza siente rabia, cólera, odio, malestar, fobia, irritación, venganza, etc., y que son síntomas derivadas o asociados de la ira - violencia.
Si una persona lograra extraordinariamente sentir envidia sin ira (mental y física) aunque sigue siendo un defecto de inseguridad, miedo y debilidad, sería un acontecimiento importante; igual como la mayoría de los defectos mentales y psicológicos humanos en donde apartamos a la ira, y el defecto en particular reduce su magnitud considerablemente.

Cuando la envidia es más terrible, es porque está ligada a la ira; cuando los celos son terribles, es porque están ligados a la ira; y así, el individuo poseído por los celos - ira - violencia, llega a cometer asesinatos y suicidios; porque no son los celos los que matan, eso es un error, es la violencia sistemática de la ira la que asesina; lo mismo puede llegar a suceder con la codicia y tantos otros asociados a la ira.

¿Cómo se puede dar cuenta una persona si siente envidia enfermiza?

La persona puede manifestar envidia con tal impresión e identificación, que llega a impactarla y dejarla casi paralizada; después a medida que reacciona se apodera de ella la ira y comienza un análisis negativo sobre la persona envidiada; luego de tanto desequilibrio emocional, amargura y cólera, continúa con la elaboración sistemática que puede llegar a proceder de cualquier manera y por cualquier medio para actuar en contra de la persona envidiada; en todo ello, puede tomar acciones apresuradas y viajes especiales para constituir hechos traumáticos y de violencia; y como es también, de acuerdo a su magnitud, una enfermedad contagiosa, la persona llena de envidia busca desesperada a los posibles individuos asociados y afines para contagiarlos y así alimentar y justificar aun con más fuerza a tal enfermedad y sus delitos potenciales en complicidad. Es más, personas envidiosas de este tipo, creyéndose fervientes cristianos, tratan de asociarse con Dios y el demonio al mismo tiempo para cometer sus fechorías y dicen con amargura:

Dios mío, ¿cómo es posible que esa persona haya logrado o descubierto tal cosa y yo no?


miércoles, 26 de noviembre de 2008

LA IRA - ORIGEN DE TODA VIOLENCIA

LA IRA y la VIOLENCIA.

¿Es reconocida oficialmente y declarada como tal, la que sería otra enfermedad de tipo Psicopática - Patológica - Sistemática - Psicológica o Mental, y de síntomas que no han dejado vivir en armonía y felicidad al ser humano?

En capítulos anteriores decía que existen enfermedades que son muy difíciles de llegar a admitirlas y reconocerlas por la persona afectada, como es el caso de adicciones como por ejemplo el alcoholismo, drogadicción, entre otros; entonces, en la medida que podamos darnos cuenta de este mal "enfermedad" como es el caso de la ira y sus acciones de violencia es posible avanzar. Es muy difícil que la mente de uno mismo admita y asimile a tal grado, a algo que va en su contra y que no le conviene bajo ningún punto de vista ser reconocida y controlada. La ira (violencia) es igual que una adicción profunda y se ha dejado a la deriva por la inercia de las costumbres y sistemas sociales, en donde existen tal magnitud de contradicciones en el sentido de poder comprender al flagelo más terrible de la humanidad moderna… 

Alguien que haya podido reconocer en sí mismo a la IRA, habrá dado una respuesta de inteligencia. 

Quien se ha dado cuenta de la ira y todos sus derivados que existen, ha dado un paso importante de transformación para descubrir el origen de la violencia.
Una persona que controla a la ira, tiene control de sí misma por la voluntad e inteligencia.

Quien descubra que la ira no sirve para nada valioso ha experimentado un indicio de inteligencia.

La ira en los animales no es elaboración sistemática.

La ira en el hombre no le permite conocer la felicidad.

La fuerza y la energía en el hombre, no tiene nada que ver con la ira; porque la energía y la fuerza se pueden aplicar y desarrollar con inteligencia y sin ira.

Las frases anteriores están referidas principalmente al comportamiento humano en la forma de comunicarse, en donde hoy en día aún se puede ver que el hombre se entiende mediante el dominio de fuerza bruta y material con las guerras, peleas, dominio económico y el de las armas por sobre lo que sería la razón y la inteligencia.

La ira en los animales es instintiva; en cambio en el hombre es una enfermedad sistemática, emocional, voluntaria, psicológica y mental.

La amargura que se ve en los rostros de las personas en cualquier ciudad es la ira acumulada de tantos problemas y todos sus traumas asociados.

La mayoría de los traumas psicológicos y mentales se desarrollan, se propagan y se contagian por medio de la ira y todos sus derivados. 

Al no existir la ira, no hay forma de que muchas circunstancias deriven en traumas psicológicos y mentales severos.

Un individuo puede sentir en un momento dado mucha rabia y ganas de venganza por una situación cualquiera; la rabia y la venganza son aspectos asociados de la misma ira. La permanencia del odio y la venganza son formas sistemáticas del proceder.

En el proceder sistemático alevoso están presentes la razón, el intelecto, la voluntad, la educación, los principios, la experiencia, la emoción, la identificación, etc.

La sociedad que tiene ansias y desesperación de venganza para condenar a muerte a una persona es ira acumulada producto de tantos traumas emocionales y psicológicos. Al condenado quizás, se le hace un favor al ejecutarlo, en cambio los que ansiaron la condena seguirán traumatizados para siempre. 

Una persona le provoca la muerte a otra en un accidente automovilístico; un pariente de la persona fallecida intenta matar por venganza al protagonista del accidente. El primero, lamentablemente se ha visto involucrado en un accidente con resultados fatales, y es investigada su responsabilidad en el hecho. El pariente de la persona fallecida con alevosía sistemática producto de traumáticas y malas experiencias de su vida es potencialmente un criminal. 

Se puede llegar a sentir y a lamentar muchísimo la pérdida o partida de una persona o un ser querido, pero lo importante es que aquella situación no origine acciones para acumular ira infinitamente.

El sentido a la vida es la felicidad; y la partida de nuestra existencia es la naturaleza. El trauma emocional es sólo mental y psicológico.

Muchas reacciones emocionales, de depresiones, ansiedad, estrés y de angustias, son acumulación de ira. La ira está presente y asociada en casi cualquier trauma psicológico.

El trauma psicológico es vulnerable y multifacético en el entorno social. Muchos traumas psicológicos se producen con mayor fuerza por la influencia del entorno social, que por las causas originales y reales en sí mismas de la persona en particular que ha sufrido algún daño. 

La sociedad contribuye mucho a hacer de ciertas circunstancias un trauma psicológico y mental en las personas, y sobre todo en las más jóvenes. 

En conclusión, LA IRA (violencia) es una enfermedad psicológica que debería ser estudiada y comprendida en toda la sociedad. El reconocimiento es el primer paso; el conocimiento o gnosis, es el segundo; y el tercero, es un gran resultado científicamente... 




IRA - VIOLENCIA y SUS ASOCIADOS SE DEFIENDEN

La IRA - Violencia y sus asociados se defienden.

El dicho que no está bien dicho "en boca de los tontos abunda la risa"

Se dice, que los rostros sonrientes y amable de las personas en las calles y lugares diversos, parecen como trastornadas, ridículas o drogadas; en cambio, en su mayoría que se ven demacradas, amargadas, desfiguradas, estresadas, cansadas y pesimistas, demostrando problemas, enfermedades o iracundas, pareciera que es normal. 

¿Cómo se puede entender tal contradicción en la sociedad?

¿Acaso, no se conoce otra forma de expresar la vida, y por eso aquellas raras personas o ideales pudieran verse e interpretarse como fuera de la normalidad?

La forma lógica y saludable sería, que los rostros de las multitudes demostraran armonía, serenidad, felicidad, alegría, energía, tranquilidad, amabilidad, cortesía, cariño, agradecimiento, optimismo, paz… 

Entonces… ¿vivimos acaso, poseídos con este dominio de la ira, o vivimos en paz, armonía y felicidad?

Sonreír en paz, no significa reprimir o castigarse ocultando problemas cotidianos y naturales.
Inclusive, algunas personas pueden llegar a sentir dolores físicos por las causas de enfermedades que pueden llegar a ser tolerables, en serenidad y en paz. En cambio otros constituyen hechos traumáticos y escandalosos. 

La serenidad y la paz, no tiene absolutamente nada que ver con sadismo y masoquismo. El masoquismo y sadismo es la ira sumada con lujuria. 

Que algunas personas puedan tolerar el dolor físico de alguna enfermedad crónica en serenidad, en paz y en silencio, es más bien coraje, valentía, nobleza y esperanza.

Aparentemente, los rostros y expresiones de las multitudes parecen normales; pero normal por lo común, pero no por ser personas saludables y felices.

No es difícil comprobar tal naturaleza humana en los transeúntes en las calles de las ciudades populosas. Generalmente aquellas personas que se ven como normales, en donde la más mínima circunstancia de algún desencuentro, se produce más bien identificación como perros rabiosos que actitud de amabilidad, tolerancia, alegría y felicidad. 

La buena salud mental y psicológica es indudable que reflejaría armonía, serenidad, amabilidad, agradecimiento, bondad, cortesía, felicidad, paz…

Y es por ello, es tan difícil que en la generalidad humana se pueda conocer la felicidad, porque al no existir paz interior, es indudable que la persona no podrá exteriorizar felicidad hacia los demás.

Lo que siente y experimenta una persona en su interior, es el reflejo de lo que exterioriza; y si su rostro expresa estrés, gravedad, dolor y amargura, es el reflejo de su interior. 

EL INFIERNO IRA.

Las tinieblas y el infierno del que tanto se habla y se espera encontrar en algún recóndito lugar, pareciera estar mucho más cercano de lo que uno cree; en el fondo, estaría en la misma mente y psicología humana. Toda la naturaleza, incluido al hombre es divina; sólo en la mente y psicología desequilibrada radica la imperfección, el mal, la violencia y las tinieblas. Pero también es cierto que se puede comenzar a ordenar y equilibrar a la mente y al aspecto psicológico.